sábado, 15 de febrero de 2014

En solidaridad con la familia y los colegas de Gregorio Jiménez de la Cruz

COMUNICADO

En el contexto del asesinato del reportero Gregorio Jiménez de la Cruz, este viernes 14 de febrero de 2014 ha circulado en redes sociales una nota titulada “Periodistas aceptan oferta de Veracruz; revisarán expediente de Gregorio Jiménez”. De la misma manera, el gobierno de Veracruz emitió un boletín en donde dice haberse puesto en contacto con organismos no gubernamentales y redes de periodistas. Al respecto, queremos hacer las siguientes precisiones.

1.    En la nota de prensa se afirma que “un grupo de solidaridad e investigación, conformado entre otros por las organizaciones Periodistas de a Pie, Reporteros Sin Fronteras, Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y Artículo 19”  acudirá a Coatzacoalcos, Veracruz en respuesta a la invitación pública de la vocera del estado, Gina Domínguez Colío, para revisar el expediente del reportero que cubría la fuente policiaca para los diarios NotiSUR y Liberal del Sur”.
Es cierto que una comitiva de reporteros y defensores de derechos humanos acudirá a Coatzacoalcos este 15 de febrero. Sin embargo, es impreciso que obedezca a una convocatoria pública o privada del gobierno del estado. La visita a Coatzacoalcos se planeó  antes de cualquier “invitación pública” de la vocera del gobierno veracruzano. La principal motivación de la comitiva esexpresar nuestra solidaridad con la familia de Gregorio Jiménez de la Cruz y con los periodistas de Coatzacoalcos, además de llevar a cabo las acciones a nuestro alcance que coadyuven a que el asesinato de Gregorio Jiménez de la Cruz no quede en la impunidad.
2. El viaje de la comitiva a Coatzacoalcos es la primera de una serie de acciones de reporteros y defensores de derechos humanos preocupados por las constantes agresiones a periodistas. Durante la administración del gobernador Javier Duarte, en Veracruz han sido asesinados diez trabajadores de los medios de comunicación y cuatro más están desaparecidos. En otros estados del país, los periodistas se enfrentan ataques que persiguen el mismo objetivo: silenciar sus investigaciones y clausurar la libre expresión. Por ello no nos cansaremos de demandar garantías plenas para el ejercicio de nuestra profesión y agradecemos la solidaridad de la ciudadanía y de defensores de derechos humanos que han abrazado nuestra exigencia.

3. Los reporteros que viajamos este sábado 15 de febrero a Coatzacoalcos no legitimaremos a un gobierno estatal que ha fallado repetidamente en ofrecer mínimas garantías al ejercicio periodístico. Nuestra visita a Coatzacoalcos busca acompañar a nuestros colegas en situación de riesgo y protestar contra la impunidad que prevalece en los asesinatos de periodistas veracruzanos. Exigimos que se respeten los derechos a la libre expresión y el derecho de los ciudadanos a estar informados.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Canallas

Columna "Tolvanera" de Roberto Zamarripa, publicada el 18 de noviembre de 2013 en Reforma. 

El coordinador de los diputados federales panistas, Luis Alberto Villarreal, está enojado.

Le ha molestado la difusión de revelaciones sobre cómo él y su hermano exigen a alcaldes un diezmo sobre el dinero público que reciben y de cómo incluso imponen a empresarios para que realicen la obra programada por los ediles.

Los Villarreal no parecen preocupados por realizar una investigación de este ruin modus operandi. Lo que se ha destapado es un sistema de financiamiento ilegal en el cual dirigentes partidistas encuentran la manera para perpetuarse en cargos.

El asesinato de Ygnacio López, alcalde de Santa Ana Maya, Michoacán, exhibió justamente cómo incide la delincuencia organizada en la esfera de la política. El centro de las denuncias del edil michoacano fueron las extorsiones a las que era sujeto, ya fuera por miembros del crimen organizado o por funcionarios no identificados -"los de corbata", les llamaba el alcalde- que exigían dinero a cambio del ejercicio de recursos dados por la Secretaría de Hacienda.

El modus operandi es similar.

Hay quienes dicen que esta operación para saquear recursos públicos, esquilmar a alcaldes y hacer negocio ilegal con empresas constructoras supone algo más que la mera amenaza.

Hay varios eslabones en la cadena que incluye a "técnicos" especializados en la negociación con funcionarios federales para la agilización de los recursos. Incluso trabajan con formatos o solicitudes oficiales que cargan en sus portafolios los extorsionadores de cuello blanco y que presentan a los alcaldes para gestionar el presupuesto para sus proyectos de obra pública.

Parte fundamental para cerrar el círculo son las constructoras vinculadas a los gestores de fondos públicos.

Desde luego que la cadena puede simplificarse si quienes ejercen los recursos públicos son a la vez dueños de las constructoras.

En Huauchinango, Puebla, por ejemplo, un par de hermanos son conocidos por una extraña cualidad: en una década han alternado alcaldía y diputaciones pasando de un partido a otro. Su vida es boyante. Sus negocios también.

Los hermanos Carlos y Omar Martínez Amador han controlado el ayuntamiento de Huauchinango. Uno a otro se pasan la estafeta... y las obras.

Carlos gobernó Huauchinango, municipio cabecera de la empobrecida sierra norte poblana, entre 2005 y 2008. Fue diputado local por el PRI en 2008-2009 por la misma región. En 2012 perdió la puja interna para la candidatura a diputado federal por el PRI, su partido originario. Entonces se fue al PAN y contendió contra Guadalupe Vargas, hija del actual titular del Instituto Nacional de Migración, Ardelio Vargas.

Lupita apaleó a Carlos Martínez en la elección del 2012. Aprovechando la extraña coalición de Nueva Alianza, PAN y PRD en los comicios locales de julio pasado, Carlos fue electo diputado local. Ahora aspira a ser el coordinador parlamentario de la fracción local del PRD en la LIX Legislatura del Congreso poblano que durará ¡cuatro años!

En un año ha pasado de ser alcalde priista a candidato panista y ahora diputado perredista.

Su hermano Omar quiso ser candidato priista a alcalde de su natal Huauchinango. No lo aceptaron en el tricolor, entonces se fue al PAN y ganó.

Ambos hacen política con mucho dinero. Y ese dinero, cuentan quienes los conocen, proviene de las obras que su empresa constructora hace en los empobrecidos municipios de la sierra Norte.

Si hay que adocretar calles pues los Martínez Amador surten a los alcaldes de la región del concreto premezclado.

Para evitar confusiones de cualquier tipo, Carlos Martínez Amador ha llegado a instalar su oficina de gestión en el mismo inmueble donde está ubicada su empresa constructora.

Ahí, cuentan vecinos de Huauchinango, atendía a los alcaldes y supervisaba el trabajo de contadores e ingenieros a su servicio. Eficiencia sin límites.

Las dirigencias de los partidos suelen ser felices con este tipo de personajes. Inyectan recursos para campañas, derivados de las obras que como constructores obtienen al extorsionar -el término no le gusta mucho a Villarreal- o al conminar atentamente a ediles a contratar a la empresa bajo su mando.

Los partidos no sufren por recursos. Los hay para todo tipo de campañas y fácilmente burlan las inútiles fiscalizaciones de los institutos electorales. Los dirigentes y militantes quedan eternamente agradecidos porque gracias al dinero "donado" por constructores logran los triunfos electorales. Ya en el cargo, retribuyen con más obra a los constructores benefactores.

Efectivamente, en el PAN nadie quiere encarar a los Villarreal o a los Villalobos o a los villanos en curso. Los recursos de obras logradas bajo coerción o de casineros o de otros afluentes de dudosa procedencia salpican a todos, han aceitado campañas de muchos y por ello varios son presa de ese agradecimiento eterno por el cargo que ahora detentan.

Sí, es una política de canallas. Lo ha dicho bien Villarreal. Lo que hacen es de canallas al usar así el recurso de los ciudadanos.


tolvanera06@yahoo.com.mx

 
 



Copyright © Grupo Reforma Servicio Informativo

Fecha de publicación: 18 noviembre 2013

lunes, 16 de septiembre de 2013

"Es hora de un repliegue táctico": Carta de los profes del POS a sus pares de la CNTE

A las maestras y maestros de Oaxaca:

Comparto esta carta abierta de los profesores afiliados al Partido Obrero Socialista (POS) a sus pares de la CNTE. 16 de septiembre de 2013.

Al decir que con frecuencia debemos dar un paso adelante y dos pasos atrás lo que quería decir el teórico socialista ruso (Vladimir Lenin) es que, en política, es decir, en los movimientos de las masas, no siempre es posible obtener todo lo que exigimos y que lo primero es analizar las relaciones de fuerzas entre las clases sociales en lucha. Si la relación de fuerzas es claramente favorable al proletariado, entonces lo conducente es exigir lo más posible y proseguir el combate; pero si las fuerzas de los trabajadores no son suficientes, entonces es necesario saber replegarse a tiempo, recoger lo ganado y retirarse momentáneamente de la batalla para preparar el siguiente round.
   La lucha de la sección 22 desató movimientos de maestros en 23 o más estados pero debemos reconocer que la mayoría de ellos son de apenas miles. De un gremio de más de un millón 300 mil apenas habremos logrado la movilización de una parte. El llamado paro cívico nacional del pasado miércoles 11 de septiembre no alcanzó la fuerza necesaria y la “megamarcha” de ese día fue una expresión de algunos miles pero no de los cientos de miles que se requieren para doblegar al Gobierno y sus aliados PAN y PRD. Ellos advirtieron la debilidad del movimiento  y por ello se dieron el lujo de desalojarnos del Zócalo sin demasiados problemas dos días después.
Para peor, Michoacán se retiró de esta lucha y Guerrero, otro de los bastiones de la CNTE, tampoco se incorporó a esta batalla como era de esperarse. En conclusión, estos momentos nosotros apreciamos que la fuerza del movimiento magisterial se redujo y es insuficiente.
   El Partido Obrero Socialista publicó en su periódico El Socialista 370 que la lucha de la sección 22 y del magisterio logró modificaciones en las leyes secundarias. Por ejemplo, se preserva la gratuidad en la educación; se les dará nombramiento definitivo de base a los que cumplan seis meses como docentes (lo que hará más difícil su despido); a los maestros que tienen actualmente base no se les podrá despedir y si se les cambia de adscripción no se les quitará su nombramiento anterior. También se obtuvo que las escuelas normales sean durante los dos siguientes años los semilleros de maestros y que tengan la preferencia en la contratación. No aceptamos estas leyes pero estos cambios nos permitirán continuar la lucha en mejores condiciones. Además, es evidente que el Gobierno no se atrevió a cobrar el IVA en alimentos y medicinas porque de haberlo hecho hubiera provocado la entrada en la lucha de cientos de miles de obreros, trabajadores, colonos, campesinos, estudiantes y amas de casa. Y todo ello se debe a la gran y ejemplar lucha que hemos dado como CNTE.
   El movimiento magisterial debe aprender de la amarga lección de la huelga estudiantil de 1999-2000 en la UNAM. Los estudiantes ya habían ganado el 80% de sus peticiones pero sus dirigentes ultraizquierdistas se empeñaron en ganar el 100% y aun de plantear a las autoridades nuevas exigencias. La huelga, después de meses, perdió la participación de decenas de miles de estudiantes, se desgastó o se pudrió. El gobierno manejó a su antojo a los medios de comunicación en contra de la causa estudiantil y la policía rompió la huelga y apresó a poco más de mil jóvenes que estuvieron en la cárcel en promedio dos o tres meses. Lo que pudo ser una importante victoria parcial terminó en una dolorosa derrota de la que, a la fecha, el movimiento en la UNAM, trece años después, no se ha repuesto.
   Es hora de mirar con realismo y con honestidad la fuerza actual con que contamos. Desde nuestro punto de vista, es la hora de dar un paso atrás, de recoger lo ganado y de preparar las siguientes batallas. De no hacerlo, nos exponemos a una situación como la habida en la UNAM, a que perdamos más escuelas ante la espuria sección 59. También es un hecho que algunos compañeros han regresado a trabajar sin que desde la sección hayamos decidido hacerlo. Todo esto nos pondrá en peores condiciones para dar las siguientes batallas.
   Es hora de continuar la batalla en otros escenarios. Es hora de decirles a los padres de familia que gracias a su apoyo se preservó la gratuidad y que se necesita la formación de los Colectivos Escolares con maestros, padres y alumnos para hacerla realidad. Es hora de enviar brigadas a los estados del país que logramos despertar a la lucha para que se incorporen a la CNTE y repudien a los líderes traidores del SNTE. Es la hora para, desde nuestras escuelas, resistir la imposición de las nuevas leyes y evitar su aplicación. En esas circunstancias podremos considerar si, entre todos los maestros del país y otras fuerzas afines, es posible organizar una huelga nacional con la que podríamos derogar las contrarreformas.
Es hora pues, de dar un paso adelante y dos pasos atrás.
Maestras y maestros del POS

www.pos.org.mx     tel. (55) 55910168

Tolvanera / "Límites" (de Roberto Zamarripa)

Columna de Roberto Zamarripa publicada el 16 de septiembre de 2013 en el diario Reforma.

(16 septiembre 2013).- ¡Viva Mondragón y los policías que nos dieron Zócalo! Por fin, el uso de la fuerza. Dosificada, húmeda o en versión lacrimógena. Fuerza al fin. De la desmitificación al asombro: si tan fácil es por qué no se hace diariamente.

El desalojo del Zócalo mostró las facetas de una política hipócrita (y poco eficaz). El gobierno hace como que amenaza, plantando policías, pero suplica al abandono voluntario; los maestros hacen como que se retiran pero ponen barricadas; y vencido el plazo, el desalojo se consuma. "Al fin que ya nos íbamos", dicen los maestros, pero resisten a pedradas. "Es para garantizar el Grito", justifican desde el gobierno federal. Y la más simpática, la del gobierno capitalino: los maestros se salieron del Zócalo gracias a nuestra mediación.

Al final resultan decenas de policías y manifestantes heridos aunque el saldo pudo ser peor.

Todas las partes admiten que el conflicto no está arreglado tras el desalojo. Entonces, ¿por qué desalojaron? El Grito del Presidente podía ocurrir en Guanajuato y el Desfile no hubiera sido interrumpido.

El desalojo fue un acto de autoridad y de advertencia.

El problema de usar la fuerza del Estado, en cualquiera de sus versiones, es que una vez no basta. Será ejercicio y se convertirá en costumbre. Pero eso escala. Cada vez serán más necesarios otro tipo de artefactos para detener a los inconformes, quienes a su vez tendrán mejor preparación para enfrentar a los policías. La polarización crece y la política se debilita.

Lo peor tras el "limpio" desalojo sería la soberbia. Con ésa no se gobierna, se aniquila.

Te toca a ti pagar el Pacto, bato. El gobierno federal ha fundamentado en el Pacto por México parte sustancial de su operación política. De la incredulidad se pasa al enojo. Nadie creía posible que salieran adelante reformas legislativas por consenso. Ahora, las corrientes distantes de sus dirigencias partidistas piden participar del reparto. El Pacto allanó reformas y aún tiene combustible para lograr otras. Sin duda sus mesas de negociación han aligerado las tensiones que podrían desembocar en otros conflictos.

Pero no basta pactar entre la élite de la política para garantizar la gobernabilidad, máxime si los cambios propuestos remecen moldes y usos y costumbres. Hay que pactar en lo social. Y no se trata de distribuir dinero para calmar gritos sino reorganizar la política con el concurso ciudadano, de organismos sociales, de grupos con diversas demandas.

No es lo mismo descontento que movimiento. El descontento magisterial ha crecido. No tiene una relación directa con la CNTE. Han crecido manifestaciones de inconformidad con las nuevas leyes en, por lo menos, 26 de 32 estados del país. Una es la dimensión del descontento -acicateada por la incertidumbre laboral, la falta de explicación en las aulas y escuelas de las nuevas disposiciones- y otra es la dimensión del movimiento. Las protestas no logran una coordinación, caminan separadas, y aunque pueden converger, el sectarismo de la CNTE lo impide.

Y otra cosa es la dimensión de la dirigencia.

La dirigencia de la CNTE tocó límite. Ejerce un sindicalismo ancestral. El gremio magisterial debe apuntar a la defensa de sus derechos laborales pero también hacia una propuesta educativa de vínculo con la sociedad. Sus movilizaciones, sus tácticas de lucha, le han llevado a confrontarse con los ciudadanos y con sus colegas. Miles de maestros no afiliados al radicalismo e igualmente hartos de las trabas del SNTE quisieran un mejor sindicato, una mejoría personal y colectiva en materia salarial y profesional, y una mejor educación para el país.

El propósito de la CNTE es cobijar un movimiento popular, más allá de lo gremial, que combata al gobierno de Enrique Peña. Pero si algo ha logrado con sus tácticas ha sido la legitimidad del gobierno que combate.

División de poderes: yo desalojo, tú barres. El jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, observó el operativo de desalojo del Zócalo comiendo tortas junto al secretario de Gobernación; su secretario de Gobierno, Héctor Serrano, estaba en Tlaxcoaque, también viendo pantallas, detrás de los jefes de la Policía Federal. Sabían su tarea. Apenas terminara la ocupación policiaca de la plancha, los trabajadores de limpia del gobierno capitalino tenían que recoger la basura. Eso de ser el afanador de la República lastima la investidura del jefe de Gobierno.

Como El Canelo Álvarez, la figura de Miguel Ángel Mancera se ha desinflado. No es lo mismo ser apapachado por el reflector que enfrentarse en el ring a los verdaderos golpes. Mancera no tiene equipo de gobierno y lo que tiene a su alrededor no le ha resultado confiable. Sus dos muletas, la de Gobierno y la de Seguridad, le han provocado más problemas que soluciones. El jefe de Gobierno vivió prácticamente un mes a salto de mata, sin despachar en sus oficinas, y extraviado en el orden de sus decisiones. Ahora ya puede entrar a su oficina. ¿Para qué? Su estilo de gobierno y su gabinete llegaron al límite.


tolvanera06@yahoo.com.mx

Copyright © Grupo Reforma Servicio Informativo

Fecha de publicación: 16 septiembre 2013

sábado, 31 de agosto de 2013

A marchar con los maestros

Por Emiliano Ruiz Parra

Se les acusa de vándalos. Políticos, intelectuales, comentaristas de televisión y hasta —supuestos— defensores de derechos humanos llaman a que se castigue su insumisión con el garrote.
Pero se habla muy poco de los motivos por los que maestros —en su mayoría maestras— de diversos estados acamparon en la Ciudad de México. Y menos se mencionan las razones para apoyarlos, para marchar con ellos este primero de septiembre. Aquí algunas:
         Primero: la reforma educativa de Enrique Peña Nieto no es una reforma educativa, sino una (contra) reforma laboral para el sector educativo. Ni Enrique Peña Nieto ni sus aliados del PRD y el PAN —el Pacto por México— pretenden cambiar lo que sí urge modificar en la ruinosa educación mexicana: los reducidos presupuestos, los planes de estudio centralizados y obsoletos, la insuficiente cobertura (falta 30 por ciento en preescolar y 45 por ciento en bachillerato), la saturación de aulas y escuelas y un largo etcétera. El principal objetivo de la reforma consiste en imponer un escalafón empresarial a los maestros, anular sus derechos laborales y facilitar su despido.
         Segundo: fue una reforma antidemocrática. Jamás se consultó a los actores de la educación: los estudiantes, padres de familia, maestros y expertos fueron excluidos. Y ese desdén se repite en la gestión del conflicto actual: se convoca a los maestros a reunirse con legisladores que —lo presumen— no cambiarán el sentido de su voto aunque pasen horas simulando que dialogan con los docentes.
         Tercero: la reforma es centralista. México es un país diverso en donde se hablan 64 lenguas indígenas. Ser maestro en la sierra de Oaxaca es una experiencia completamente distinta a dar clases en los barrios de maquiladoras de Ciudad Juárez o en las grandes ciudades. No se puede evaluar igual a los desiguales como se ha hecho hasta ahora con la prueba Enlace y como se pretende hacer con un centralizado Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación.
         Cuarto: la reforma refuerza el corporativismo sindical. Enrique Peña Nieto recurrió a la fórmula del viejo PRI: al inicio de su sexenio, metió a la cárcel a un miembro de su familia política para hacer alarde de su poder, como De la Madrid con Díaz Serrano, Salinas con La Quina y Zedillo con Raúl Salinas de Gortari.
La reclusión de Elba Esther Gordillo ofreció, sin embargo, impunidad a la cúpula del SNTE, cómplice de los delitos de su millonaria cacique. Y peor aún, mantuvo al SNTE como lo que siempre ha sido: una estructura corporativa de control sindical, político y electoral del magisterio. La contrarreforma educativa de Peña Nieto descansa sobre el control del gobierno sobre el SNTE y del SNTE sobre sus agremiados.
         Y por eso presenciamos un movimiento de enorme fuerza: porque no sólo se rebela ante una contrarreforma, sino ante la corrupción sindical: la del SNTE y la de la CNTE. Porque al interior de la CNTE también hay charrismo, corporativismo y corrupción. A los maestros de Oaxaca que disienten de las corrientes dominantes se les castiga enviándolos a escuelas que están a varios días de camino de su lugar de residencia y se bloquea su promoción. La cúpula de la sección 22 —de la CNTE— pactó con Ulises Ruiz en 2006, y canjeó el movimiento de ese año por curules. Los maestros —sobre todo de Oaxaca— se han movilizado a pesar de sus dirigentes. Estamos frente a un movimiento de las bases contra el charrismo de sus líderes, del SNTE o la CNTE.
         Los intelectuales liberales condenan el bloqueo al Congreso de la Unión que efectuaron las y los maestros. Afirman que se secuestra un espacio de deliberación democrática. ¿Por qué los maestros del país —y no se nos olvide esa palabra: las y los maestros, los que educan a los mexicanos— se ven forzados a cerrar los accesos del Congreso? ¿En qué momento un órgano representativo optó por ignorar a profesores que viajaron 500 kilómetros para pedir que se les escuchara? ¿Por qué no hay ni un diputado que represente al magisterio democrático?
México tiene las instituciones de una república, pero está (todavía) lejos de ser una democracia. En México —más allá de los barrios de clase media— el voto se compra con dinero en efectivo, materiales de construcción o programas sociales. A los ciudadanos les resulta imposible acceder al Congreso de la Unión, a menos de que se incorporen a las mafias de los partidos políticos, mafias que recurren cada vez con más frecuencia a métodos gangsteriles para hacer política. Y que se burlan la ley: la mitad de los diputados federales del PRI ocupan su curul a pesar de que rebasaron los topes de campaña.
Enrique Peña Nieto argumentó que la reforma educativa serviría para mejorar el “capital humano” del país. El ejecutivo y sus aliados del Pacto por México revelaron así su visión de los mexicanos: somos apenas un factor de producción. Un insumo para los inversionistas nacionales o extranjeros. Ni siquiera se empleó la retórica de la educación como el cemento de la patria. Para Peña Nieto los niños son un recurso, un mero tornillo que debe resultarle atractivo a la maquinaria del capital.
Y por eso les indigna, a Peña Nieto y sus aliados, la resistencia de los maestros. Porque se rebelan no contra una reforma, sino contra una visión del mundo en donde el capital manda y el Estado y los trabajadores obedecen. En donde los niños y sus profesores son desechables. Si los maestros triunfan en este conflicto, cuestionarán el conjunto de las reformas de Enrique Peña Nieto y sus aliados del PAN y el PRD, reformas que nos convierten en “capital humano” para una élite empresarial.
Por eso, este primero de septiembre, a solidarizarse y marchar con los maestros.




viernes, 28 de junio de 2013

La vigencia de George Orwell y 1984 en la era Obama

Por Emiliano Ruiz Parra

Ciudad de México  (28 junio 2013).-   En septiembre de 1945, George Orwell rentó una casa en Barnhill, en el norte de la isla de Jura, en Escocia, a donde se recluyó a escribir su obra maestra, la novela 1984. Desde Londres, el viaje a Barnhill tomaba 48 horas y la tienda más cercana estaba a 40 kilómetros de distancia: "Jura, pensaba Orwell, sería el último lugar al que afectaría el régimen que estaba proyectando para 1984", escribió su biógrafo Jeffrey Meyers.

En 1984, Orwell describió un régimen totalitario que vigilaba a cada uno de sus ciudadanos: "El Gran Hermano te observa", era la advertencia de la dictadura en la imaginaria Oceanía de Orwell. El Gran Hermano -Big Brother- era el mítico líder del partido en el poder.



Tras la revelación del analista de inteligencia Edward Snowden, el 6 de junio pasado, de que la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos es capaz de monitorear las comunicaciones electrónicas en todo el mundo, las ventas de 1984subieron 5 mil por ciento en el portal Amazon.

Consultados por REFORMA, el sociólogo Roger Bartra y los novelistas Jorge Volpi y Yuri Herrera destacaron la paradoja de que el sistema de monitoreo PRISM -por el que Estados Unidos almacena y analiza las comunicaciones privadas- se haya desarrollado en un país que afirma proteger las libertades individuales.

El paralelismo con la obra de Orwell, dijeron, no reside en que actualmente vivamos bajo una dictadura planetaria como la de 1984, sino en que la sociedad estadounidense haya aceptado este sistema de vigilancia a cambio de la promesa de mayor seguridad frente al terrorismo.

De acuerdo con Bartra, la caída del bloque socialista en 1991 hizo necesario que los Estados Unidos buscaran otros enemigos -reales e imaginarios- para generar mecanismos de cohesión y legitimidad.

Bartra: "La democracia está empezando a tener dificultades para legitimar su poder. Estados Unidos se rige por un sistema bipartidista ya muy desgastado y está estimulando la imaginación de los ciudadanos ante la existencia de poderes terroristas, malignos, que utilizan a personas como Julian Assange o Snowden para sus fines".

Según Bartra, la construcción del terrorismo como amenaza es un ejemplo perfecto de lo que él ha llamado "las redes imaginarias del poder político". Personajes como Assange, Bradley Manning o Edward Snowden formaron parte de esas redes pero "comprendieron lo que estaba pasando" y lo denunciaron.

En 1984, Orwell acuñó el verbo "doblepensar": un procedimiento en donde el discurso oficial creaba la realidad. Los libros de historia se reescribían de acuerdo con los dictados del Partido.

"Hay una hipocresía y un 'doblepensar' que es alarmante: los Estados Unidos cometen ilegalidades e inmoralidades (con el sistema de espionaje) y a pesar de eso denuncian a sus contendientes políticos (como Assange y Snowden) por haber infringido la ley".

Yuri Herrera, novelista mexicano que combina su residencia entre México y Estados Unidos, llamó la atención sobre el mismo fenómeno: "Es una operación orwelliana: invertir los términos con los que se designa algo: Snowden denuncia el espionaje y a él lo acusan de espionaje. Es una salida cínica del gobierno de Estados Unidos".

Desde 1961, Erich Fromm advirtió que la distopía orwelliana no sólo se aplicaba al bloque socialista sino también al Occidente capitalista. Apuntaba que era una contradicción que se le llamara "mundo libre" aun cuando existían las dictaduras militares de Sudamérica y los regímenes de Francisco Franco en España o de Antonio de Oliveira Salazar en Portugal, en ocasiones apoyados por Estados Unidos.

"Es paradójico y triste que esto ocurra en una administración como la de Obama y con un presidente que gozaba de enorme popularidad por enfrentarse a las medidas autoritarias de Bush", afirmó Volpi en entrevista. El novelista llamó la atención de que 56 por ciento de los estadounidenses -según una encuesta del Pew Center y el Washington Post- acepten la violación de sus comunicaciones: "la victoria del Gran Hermano no ocurre cuando un régimen decide vigilar sin tregua a sus ciudadanos, sino cuando éstos lo consideran normal", escribió en un artículo publicado en Reforma.

Para Herrera, Obama resultó una figura decepcionante por las expectativas que suscitó: "para empeorar las cosas es aún más orwelliano: el Gran Hermano nunca se presenta cínicamente sino como tu hermano, como la figura que te va a proteger".

Orwell afirmó: "Cada renglón que he escrito en serio desde 1936 fue creado, directa o indirectamente, en contra del totalitarismo y a favor del socialismo democrático". El escritor, nacido en la India de padres británicos, habría de morir de tuberculosis a los 46 años en 1950, un año después de que se publicara 1984.

Cuestionado sobre el silencio de los políticos mexicanos a la revelación de Snowden, Herrera lo comparó con la posición frente a la violencia: "Es muy al estilo priista: mientras no hablemos de ese problema podemos convencernos de que no está sucediendo".

Antes de colgar en la entrevista telefónica, Herrera bromeó:"Justo ahora voy a recoger mi visa para los Estados Unidos. No dudes que nos están oyendo. A ver si no me la cancelan". 

Publicado en Reforma el viernes 28 de junio de 2013.

miércoles, 8 de mayo de 2013

El papa negro

Por Emiliano Ruiz Parra

La piscina está seca desde hace 25 años y en su lecho yacen piedras, botellas de plástico y llantas quemadas. Al costado de la alberca se levantan ruinas que algún día fueron vestidores: en donde antes hubo regaderas, ahora hay paredes carcomidas. El hedor a orines ha reemplazado al aroma del shampú y el cloro.
            Son las instalaciones deportivas del Sindicato Minero en Minas de Barroterán, en la Región Carbonífera de Coahuila. En este pueblo muchas calles no están pavimentadas, no existen áreas verdes y el único cine cerró hace unos treinta años. La mayoría de sus habitantes trabajan en la minería.
            La Región Carbonífera atrajo la atención mundial el 19 de febrero de 2006, cuando un derrumbe en la mina Pasta de Conchos dejó atrapados a 65 trabajadores. Desde entonces, se han sumado unos 90 muertos más en la industria del carbón.
En el subsuelo yacen miles de toneladas de carbón que valen cientos de millones de dólares. Pero en la superficie el paisaje ofrece una imagen distinta: localidades como Barroterán son casi pueblos fantasma. Taludes enormes de escombro se amontonan en el campo y torbellinos de polvo negro surcan sus cielos. Por sus carreteras y terracerías circulan camionetas con hombres armados. Se ostentan como miembros de Los Zetas.
            En Barroterán vive una mujer que enfrenta esta adversidad con alegría y estupendo sentido del humor. Solía ser vecina de la Colonia del Valle, en la Ciudad de México, pero se mudó a este pueblo para defender los derechos humanos y laborales de los mineros. El 16 de marzo, de su cuello pendía una gargantilla de plata que hacía juego con sus aretes. Una sonrisa brillaba en su rostro, el rostro de la teóloga Cristina Auerbach: conversaba acerca de Jorge Mario Bergoglio, el arzobispo de Buenos Aires y primer “papa negro” de la Iglesia católica. Negro no por el tono de su piel —Bergoglio es un argentino hijo de inmigrantes piamonteses— sino por el color oscuro del hábito de los jesuitas.
Cristina también es jesuita. Aunque no hizo votos religiosos, se formó como teóloga en la Compañía de Jesús. Cuando conversamos en su casa de Barroterán, Auerbach se mostró entusiasmada con los gestos de Francisco. Y es que el papa logró una hazaña en sólo cinco días: que los críticos más duros del aparato eclesial lo recibieran con calidez y altísimas expectativas.
Por ejemplo, los teólogos Hans Küng y Leonardo Boff —cuyos libros fueron condenados por Joseph Ratzinger— se apresuraron a celebrar las expresiones de sencillez del nuevo pontífice, en particular que eligiera su nombre en conmemoración de san Francisco de Asís, cuya figura representa el amor a la naturaleza, la crítica a la burocracia eclesial y una opción preferencial por los pobres.
            Curiosamente, la jerarquía de la Iglesia había olvidado que Jesús era pobre: un albañil (y no sólo carpintero) analfabeta que vivió de su trabajo manual hasta los treinta años, y que no tenía ni dónde recargar la cabeza a la hora de dormir. Ese testimonio contrasta con las noticias que nos enteramos gracias a los Vatileaks —las filtraciones que salieron de la recámara del papa Benedicto— sobre el lavado de dinero en el Banco Vaticano y la corrupción de la curia romana.
            “No hay dos jesuitas iguales”, dice una frase conocida en la Iglesia. En efecto, la historia de los jesuitas ha sido pendular y azarosa. Por su estupenda formación como intelectuales y educadores, fueron la congregación más cercana a las élites durante siglos. En España, estuvieron cerca del dictador Francisco Franco. En México, sacerdotes jesuitas fueron el germen de grupos de ultraderecha como El Yunque y Los Tecos.
Pero en 1972 la congregación dio un giro de 180 grados y decidió volcarse hacia los pobres. Miles de jesuitas se fueron a vivir a los barrios obreros y se insertaron en las fábricas y comunidades indígenas: Cristina Auerbach es heredera de esa corriente. Es cierto que algunos jesuitas se mantuvieron en líneas conservadoras. Otros miembros de la Compañía de Jesús adoptaron una postura intermedia: ni conservadurismo elitista ni Teología de la Liberación. Entre estos últimos estuvo el cardenal Bergoglio, hoy papa Francisco.
            México, como América Latina, es un país de desigualdades. En Barroterán deambulan hombres en sillas de ruedas que cobran pensiones de tres mil pesos al mes después de que se accidentaron en las minas. Y sus hijos siguen bajando a los pocitos a extraer carbón con el riesgo de morir sepultados por un alud de piedras o una acumulación de gas metano. Mientras tanto el dueño de muchas de estas minas, Germán Larrea, alcanza el sitio cuarenta en la lista de Forbes.
            La elección del papa Francisco ya removió pasiones. Un ex legionario de Cristo, José Antonio Villasana —tan cercano Marcial Maciel que escribió su biografía autorizada— llamó “antipapa” a Francisco (http://www.ultimostiempos.org/7-noticias/142-profecias). De manera diametralmente opuesta, en Coahuila, el papa negro despertó la esperanza en una teóloga que cambió la Colonia del Valle por la dignificación de los mineros del carbón en la inclemente región carbonífera. El tiempo dirá si este jesuita de 76 años cumple con las expectativas de Küng, Boff y Auerbach.

Publicado en la revista Gente correspondiente a abril de 2013.