miércoles, 23 de septiembre de 2009

Amsterdam, dia 2

Amsterdam, dia dos.
Me subo a la bicicleta y la sensacion de libertad y dominio que esperaba sentir se esfuma en segundos. Mi memoria recuerda las pendientes del Circuito Interior de cada domingo final de mes, cuando los carriles centrales de oriente a occidente se cierran para que los tomen las bicicletas, y los ciclistas se dejan caer en las bajadas de los recien estrenados pasos a desnivel. Mi bicicleta estaba a punto de oxidarse del desuso, pero los paseos dominicales le permitieron recuperar el sentido ludico que habia imaginado al comprarla. El Distrito Federal es una ciudad hostil con las bicicletas. Las ciclopistas son recientes y conducen a ningun lado, y los automovilistas adoptan una conducta imperialista con la bicicleta: yo mando aqui, y tu eres un pordiosero de las ruedas. El desquite dominical le devuelve a la bicicleta el caracter ludico de la infancia: la bicicleta es un juego y divierte. Pero dan las dos de la tarde en el paseo dominical y el hechizo se acaba: una metalica voz de policia te advierte, si tienes suerte de oirla, que debes subirte a la banqueta. El espejismo se disuelve: la realidad es que solo los carteros y los optimistas usan la bicicleta como medio de transporte. Al resto solo nos queda el desquite dominical.
A eso se debian mis enormes ganas de treparme a una bicicleta en esta ciudad. Porque aqui las fuerzas se han invertido: hay 600 mil bicicletas circulando por una cantidad minima de automoviles (el precio de la gasolina es el mas alto de la Union Europea) que, por lo demas, no encontrarian espacio en una ciudad de callejones y canales. No hay via sin ciclopista, salvo un punado de calles peatonales en el centro del centro (la zona roja, por ejemplo, esta libre de ruedas) que estan marcadas con un simbolo que se ha convertido en un emblema involuntario de la ciudad: tres equis escritas de arriba para abajo. Salvo ahi, no hay puente, tunel, parque, plaza, banqueta y poste sin una bicicleta encadenada. Si la mitad de esas bicicletas se conviertiera en coche, la ciudad ya se habria hundido sobre los canales. Si la mitad de los viajes en bicicleta se hicieran en los elegantes Mercedes Benz que circulan como taxis, ruletear esta ciudad seria un negocio tan prospero que todos los taxistas asiaticos y africanos de Nueva York, Paris y Berlin le anadirian cosmopolitismo a esta ciudad. Pero afortunadamente Amsterdam ha sabido dar una leccion que no fueron capaces de dar otras ciudades pequenas y con escasez de combustible como La Habana, o ciudades enormes y saturadas como Mexico. Aqui la bicicleta es amiga de los tacones, el casimir, las gabardinas, los portafolios, los bebes, las llamadas y los mensajes de texto por telefono celular y hasta del cigarro. Vuela una bicicleta junto al peaton y deja un aroma a Chanel.
Con todo y seguro, el alquiler de la bicicleta costo 13 euros por 24 horas. Se le ponen dos candados porque su robo es el delito preferido. En la noche hay que encender dos luces o la multa es de 75 euros. Y ya, ni una advertencia mas ni la exigencia de casco. Nunca me habia sentido tan comodo en una bicicleta: absurdamente, en Mexico se pusieron de moda las de montana (cuando Mexico es un valle) sobradas de velocidades y carentes de un asiento comodo. La bicicleta de montana encorva al conductor y le cansa los brazos, porque el manubrio tiene una inclinacion de 90 grados respecto a la direccion de la llanta. Por el contrario, en una bicicleta de ciudad el cuerpo se yergue y los brazos no hacen esfuerzo porque el manubrio esta disenado a su posicion natural. La patada queda perfecta en el pais con la gente mas alta del mundo, si acaso piso de puntitas al detenerme.
Pero el romanticismo se acaba en este punto, es decir, en la primera esquina. La bicicleta no es un juguete ni un simbolo de la libertad en una ciudad en donde fumar mariguana es legal y las prostitutas guinan detras de vitrinas. No es tampoco un articulo deportivo, como se supone que lo fueron las bicicletas de montana en Mexico. Son un medio de transporte y su uso se regula por las mismas leyes que el automovil: la primera, la velocidad. No esta escrito en ningun lado, pero el que va lento pone en peligro a los demas. A mi me rebasaron los ejecutivos, las madres de familia con hijos en la canasta, los viejitos y por supuesto los jovenes. No me entere sino dos horas despues que se debe sacar la mano para indicar que vas a dar vuelta. En las avenidas grandes hay ciclopistas en ambos sentidos, asi que pondras en peligro si te metes en contraflujo. Y ademas los policias tambien van en bicicleta, asi que hay quien castigue las infracciones.
Asi que mas vale ir rapido, nada de detenerse a mirar la arquitectura salvo cuando se circula en los canales. Estos hombres tan educados son incapaces de gritar o hacer gestos, pero sin duda expresaron molestia mas de una vez en lengua holandesa cuando di vueltas sin avisar o me detuve a contemplar un templo. Quise rentar la bicicleta por el dia completo porque queria compartir esa libertad amsterdamesa que da el manubrio, pero a las dos horas estaba cansado y harto. Ya habia recorrido la ciudad un par de veces pero no me habia podido detener a observarla ni tampoco podia reparar en la belleza simple de estas mujeres del Mar del Norte, cuya sena de identidad es la nariz chata y un poco de relieve en los pomulos. Mejor pase un par de horas en la sala de conciertos, y ahora frente al teclado sin acentos ni ennes de la maquina. Manana llevare la mochila y la bicicleta camino al aeropuerto. Creo que lo hare a pie.