miércoles, 10 de marzo de 2010

No los une el amor sino el espanto o por qué se alían el PAN y el PRD

Por Cuauhtémoc Ruiz


La alianza del PAN con el PRD, Convergencia y lo que se agregue, va. Luego de los desastrosos resultados electorales que tuvieron el PAN y el PRD en las elecciones de julio del año pasado, el alma les ha vuelto al cuerpo. Su apuesta es que si suman sus votos podrán ganar algunas de las gubernaturas que se encuentran este año en disputa. De otra manera, en el caso de ir cada uno con su candidato, su destino sería sucumbir ante el PRI. Algunos de los líderes azules y amarillos miran más allá: si este año tiene éxito su alianza, entonces en 2011 podrían juntos conquistar el gobierno del Estado de México, lo que descarrilaría la inminente candidatura presidencial por el PRI del hoy poderoso prospecto a presidente del país Enrique Peña Nieto. En esa hipótesis, una alianza PAN-PRD con un candidato único a la presidencia de la República en 2012 parecería lógica y natural y podría tener muchas probabilidades de éxito. ¿Tendrá México un presidente proveniente de un matrimonio de la derecha con la “izquierda” del país?


La alianza exhibe el fracaso del gobierno Calderón
Las elecciones de julio del año pasado revelaron el fracaso de las principales políticas de Calderón, principalmente de su “guerra” contra el narcotráfico y de su impotencia para hacer frente a la crisis económica. En lugar de crear el millón de plazas laborales que la población demanda cada año, en estos meses se destruyeron más de medio millón de empleos formales. La población castigó en las urnas al PAN, aunque tampoco favoreció al PRD. Un pequeño aunque significativo sector anuló su voto en señal de protesta. Y el PRI, con su votación clientelar apareció como el triunfador.
Así que la alianza PAN-PRD es una suma de las debilidades de ambos partidos. Pero esta adición bastaría para ganarle al PRI, que sólo en apariencia es poderoso. Si se miran las estadísticas electorales, el tricolor no llega a alcanzar el 40 por ciento de la votación nacional, pero con eso ganó en julio pasado. Ninguno de los tres “grandes” partidos de la burguesía –PRI, PAN y PRD- es representativo de la mayoría de la ciudadanía, ya no digamos de la población nacional, un alto porcentaje de la cual se abstiene de sufragar. La alianza pan-perrediana exhibe la crisis en los partidos capitalistas, su incapacidad para entusiasmar tras de sí a la mayoría del pueblo trabajador.


Los del PAN se tapan la nariz pero se toman de la mano con el PRD
Pocas resistencias, menos de las que algunos suponían, ha encontrado esta política aliancista dentro del PAN y el PRD. En la dirección del partido en el gobierno, 41 de sus 42 miembros la votaron a favor. En el amarillo ninguno se ha desmayado, al contrario, se les ve rejuvenecidos por acostarse con el “enemigo”. Es que para todos ellos lo importante, lo determinante es estar en el Poder, manejar presupuestos, puestos de trabajo, estar en las nóminas y disfrutar de la “canasta básica” del funcionario que consta de vehículos, chofer, secretarias, ayudantes, viajes, gastos de representación y la oportunidad de pellizcar algo del dinero que pasa por sus manos o de hacer negocios. Los programas de gobierno son para ellos algo irrelevante porque, además, ¿en qué se diferencian los programas de los tres principales partidos? Ya antes hemos demostrado que frente a los grandes problemas nacionales como son la deuda externa, la relación con Estados Unidos, el trato de la clase trabajadora y campesina, etcétera, PRI, PAN y PRD son neoliberales, anti-obreros y anti nacionalistas.


El perdedor sería AMLO
Ha sido López Obrador el que se ha opuesto al concubinato. Lo ha hecho a nombre de sus supuestos principios izquierdistas. Pero que nos perdonen los (cada vez manos) seguidores de AMLO, porque no es así. Es que el tabasqueño sería el principal perdedor si esta alianza tiene éxito porque es evidente que el PAN no aceptaría apoyarlo ni siquiera a candidato a delegado por Iztapalapa. Ya antes en estas páginas hemos demostrado (en 2006) que su programa presidencial era tan neoliberal como lo es el del PAN o el PRI. Y AMLO en 2004 no dijo nada cuando su ahora partido valedor, el PT, se alió con el PRI en Oaxaca e hizo posible que Ulises Ruiz Ortiz desgobernara esa entidad.


Publicado en El Socialista 355

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