sábado, 19 de noviembre de 2011

Mexico City, Nudity, and Spencer Tunick (May 7th, 2007)

Spencer Tunick había pedido olvidarse de las fiestas y las protestas y hacer del desnudo colectivo una "celebración interior". La multitud, desnuda, soportó media hora.

Pero la masa explotó cuando el reloj marcó las 07:40 horas: "¡Norberto Rivera, encuérate acá afuera!, ¡Norberto Rivera, el pueblo se te encuera!", tronaron los asistentes cuando se enfilaban hacia 20 de Noviembre.

El grito se mezcló con las consignas aprendidas en las eliminatorias de futbol: "¡Sí se pudo!" y "¡Vámonos al Ángel!". Un grito le ganó en volumen a los demás: "¡Voto por voto, casilla por casilla!", la consigna lopezobradorista no se oía en esa plaza desde septiembre de 2006.

En el compás que duró la desnudez la igualdad se impuso sobre la diversidad. Dos indigentes llenaron sus registros en la entrada de 16 de Septiembre y nadie los cuestionó. Los voluntarios recibieron 16 mil boletas, pero unas 2 mil personas más entraron por sus pistolas, entregando hojas en blanco o hasta recetas médicas.

Las "goyas" "el coro más repetido" le dieron identidad a la multitud que iba a un estadio a contemplarse a sí misma, a festejarse con las olas que recorrieron el Zócalo. Ahí estaba Emiliano Vargas, un herrero michoacano de 63 años que se desnudó junto a sus dos hijas adultas; amas de casa que acudían sin marido, padres adolescentes, matrimonios que venían de provincia mezclados con una mayoría de jóvenes menores de 40 años que iban en pareja o en bola.

Era la salida del clóset de una ciudad que entró a las discusiones de moral pública con los matrimonios gay y que encendió el debate con la despenalización del aborto.

La instalación del fotógrafo neoyorquino, donde sólo dos momentos se vivieron con prisa: desnudarse y volver a vestirse, dividió opiniones. A Marissa Flores, dependiente de una joyería de Madero, le ha tocado ver de todo: marchas gays, ciclistas que entran en trusa, líderes que pagan a plantonistas por dormir en tiendas de campaña. No le espanta que se desvista la gente.

Oralia Chávez, que vende gorditas en el atrio, afirmó que el Zócalo se transformó "desde Cárdenas" en 1988. Ella lo ha visto ocupado por tanques en el temblor de 1985; como sede de mítines y plantones, y a partir de 1997, en auditorio de baladistas y rockeros. Y ahora, hasta de encuerados.

La instalación concluyó poco antes de las 09:00 de ayer. Las parejas lo celebraron con besos en la boca. "Nos vemos el próximo domingo a la misma hora", gritó una voz. Le respondió un aplauso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario