lunes, 16 de septiembre de 2013

"Es hora de un repliegue táctico": Carta de los profes del POS a sus pares de la CNTE

A las maestras y maestros de Oaxaca:

Comparto esta carta abierta de los profesores afiliados al Partido Obrero Socialista (POS) a sus pares de la CNTE. 16 de septiembre de 2013.

Al decir que con frecuencia debemos dar un paso adelante y dos pasos atrás lo que quería decir el teórico socialista ruso (Vladimir Lenin) es que, en política, es decir, en los movimientos de las masas, no siempre es posible obtener todo lo que exigimos y que lo primero es analizar las relaciones de fuerzas entre las clases sociales en lucha. Si la relación de fuerzas es claramente favorable al proletariado, entonces lo conducente es exigir lo más posible y proseguir el combate; pero si las fuerzas de los trabajadores no son suficientes, entonces es necesario saber replegarse a tiempo, recoger lo ganado y retirarse momentáneamente de la batalla para preparar el siguiente round.
   La lucha de la sección 22 desató movimientos de maestros en 23 o más estados pero debemos reconocer que la mayoría de ellos son de apenas miles. De un gremio de más de un millón 300 mil apenas habremos logrado la movilización de una parte. El llamado paro cívico nacional del pasado miércoles 11 de septiembre no alcanzó la fuerza necesaria y la “megamarcha” de ese día fue una expresión de algunos miles pero no de los cientos de miles que se requieren para doblegar al Gobierno y sus aliados PAN y PRD. Ellos advirtieron la debilidad del movimiento  y por ello se dieron el lujo de desalojarnos del Zócalo sin demasiados problemas dos días después.
Para peor, Michoacán se retiró de esta lucha y Guerrero, otro de los bastiones de la CNTE, tampoco se incorporó a esta batalla como era de esperarse. En conclusión, estos momentos nosotros apreciamos que la fuerza del movimiento magisterial se redujo y es insuficiente.
   El Partido Obrero Socialista publicó en su periódico El Socialista 370 que la lucha de la sección 22 y del magisterio logró modificaciones en las leyes secundarias. Por ejemplo, se preserva la gratuidad en la educación; se les dará nombramiento definitivo de base a los que cumplan seis meses como docentes (lo que hará más difícil su despido); a los maestros que tienen actualmente base no se les podrá despedir y si se les cambia de adscripción no se les quitará su nombramiento anterior. También se obtuvo que las escuelas normales sean durante los dos siguientes años los semilleros de maestros y que tengan la preferencia en la contratación. No aceptamos estas leyes pero estos cambios nos permitirán continuar la lucha en mejores condiciones. Además, es evidente que el Gobierno no se atrevió a cobrar el IVA en alimentos y medicinas porque de haberlo hecho hubiera provocado la entrada en la lucha de cientos de miles de obreros, trabajadores, colonos, campesinos, estudiantes y amas de casa. Y todo ello se debe a la gran y ejemplar lucha que hemos dado como CNTE.
   El movimiento magisterial debe aprender de la amarga lección de la huelga estudiantil de 1999-2000 en la UNAM. Los estudiantes ya habían ganado el 80% de sus peticiones pero sus dirigentes ultraizquierdistas se empeñaron en ganar el 100% y aun de plantear a las autoridades nuevas exigencias. La huelga, después de meses, perdió la participación de decenas de miles de estudiantes, se desgastó o se pudrió. El gobierno manejó a su antojo a los medios de comunicación en contra de la causa estudiantil y la policía rompió la huelga y apresó a poco más de mil jóvenes que estuvieron en la cárcel en promedio dos o tres meses. Lo que pudo ser una importante victoria parcial terminó en una dolorosa derrota de la que, a la fecha, el movimiento en la UNAM, trece años después, no se ha repuesto.
   Es hora de mirar con realismo y con honestidad la fuerza actual con que contamos. Desde nuestro punto de vista, es la hora de dar un paso atrás, de recoger lo ganado y de preparar las siguientes batallas. De no hacerlo, nos exponemos a una situación como la habida en la UNAM, a que perdamos más escuelas ante la espuria sección 59. También es un hecho que algunos compañeros han regresado a trabajar sin que desde la sección hayamos decidido hacerlo. Todo esto nos pondrá en peores condiciones para dar las siguientes batallas.
   Es hora de continuar la batalla en otros escenarios. Es hora de decirles a los padres de familia que gracias a su apoyo se preservó la gratuidad y que se necesita la formación de los Colectivos Escolares con maestros, padres y alumnos para hacerla realidad. Es hora de enviar brigadas a los estados del país que logramos despertar a la lucha para que se incorporen a la CNTE y repudien a los líderes traidores del SNTE. Es la hora para, desde nuestras escuelas, resistir la imposición de las nuevas leyes y evitar su aplicación. En esas circunstancias podremos considerar si, entre todos los maestros del país y otras fuerzas afines, es posible organizar una huelga nacional con la que podríamos derogar las contrarreformas.
Es hora pues, de dar un paso adelante y dos pasos atrás.
Maestras y maestros del POS

www.pos.org.mx     tel. (55) 55910168

Tolvanera / "Límites" (de Roberto Zamarripa)

Columna de Roberto Zamarripa publicada el 16 de septiembre de 2013 en el diario Reforma.

(16 septiembre 2013).- ¡Viva Mondragón y los policías que nos dieron Zócalo! Por fin, el uso de la fuerza. Dosificada, húmeda o en versión lacrimógena. Fuerza al fin. De la desmitificación al asombro: si tan fácil es por qué no se hace diariamente.

El desalojo del Zócalo mostró las facetas de una política hipócrita (y poco eficaz). El gobierno hace como que amenaza, plantando policías, pero suplica al abandono voluntario; los maestros hacen como que se retiran pero ponen barricadas; y vencido el plazo, el desalojo se consuma. "Al fin que ya nos íbamos", dicen los maestros, pero resisten a pedradas. "Es para garantizar el Grito", justifican desde el gobierno federal. Y la más simpática, la del gobierno capitalino: los maestros se salieron del Zócalo gracias a nuestra mediación.

Al final resultan decenas de policías y manifestantes heridos aunque el saldo pudo ser peor.

Todas las partes admiten que el conflicto no está arreglado tras el desalojo. Entonces, ¿por qué desalojaron? El Grito del Presidente podía ocurrir en Guanajuato y el Desfile no hubiera sido interrumpido.

El desalojo fue un acto de autoridad y de advertencia.

El problema de usar la fuerza del Estado, en cualquiera de sus versiones, es que una vez no basta. Será ejercicio y se convertirá en costumbre. Pero eso escala. Cada vez serán más necesarios otro tipo de artefactos para detener a los inconformes, quienes a su vez tendrán mejor preparación para enfrentar a los policías. La polarización crece y la política se debilita.

Lo peor tras el "limpio" desalojo sería la soberbia. Con ésa no se gobierna, se aniquila.

Te toca a ti pagar el Pacto, bato. El gobierno federal ha fundamentado en el Pacto por México parte sustancial de su operación política. De la incredulidad se pasa al enojo. Nadie creía posible que salieran adelante reformas legislativas por consenso. Ahora, las corrientes distantes de sus dirigencias partidistas piden participar del reparto. El Pacto allanó reformas y aún tiene combustible para lograr otras. Sin duda sus mesas de negociación han aligerado las tensiones que podrían desembocar en otros conflictos.

Pero no basta pactar entre la élite de la política para garantizar la gobernabilidad, máxime si los cambios propuestos remecen moldes y usos y costumbres. Hay que pactar en lo social. Y no se trata de distribuir dinero para calmar gritos sino reorganizar la política con el concurso ciudadano, de organismos sociales, de grupos con diversas demandas.

No es lo mismo descontento que movimiento. El descontento magisterial ha crecido. No tiene una relación directa con la CNTE. Han crecido manifestaciones de inconformidad con las nuevas leyes en, por lo menos, 26 de 32 estados del país. Una es la dimensión del descontento -acicateada por la incertidumbre laboral, la falta de explicación en las aulas y escuelas de las nuevas disposiciones- y otra es la dimensión del movimiento. Las protestas no logran una coordinación, caminan separadas, y aunque pueden converger, el sectarismo de la CNTE lo impide.

Y otra cosa es la dimensión de la dirigencia.

La dirigencia de la CNTE tocó límite. Ejerce un sindicalismo ancestral. El gremio magisterial debe apuntar a la defensa de sus derechos laborales pero también hacia una propuesta educativa de vínculo con la sociedad. Sus movilizaciones, sus tácticas de lucha, le han llevado a confrontarse con los ciudadanos y con sus colegas. Miles de maestros no afiliados al radicalismo e igualmente hartos de las trabas del SNTE quisieran un mejor sindicato, una mejoría personal y colectiva en materia salarial y profesional, y una mejor educación para el país.

El propósito de la CNTE es cobijar un movimiento popular, más allá de lo gremial, que combata al gobierno de Enrique Peña. Pero si algo ha logrado con sus tácticas ha sido la legitimidad del gobierno que combate.

División de poderes: yo desalojo, tú barres. El jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, observó el operativo de desalojo del Zócalo comiendo tortas junto al secretario de Gobernación; su secretario de Gobierno, Héctor Serrano, estaba en Tlaxcoaque, también viendo pantallas, detrás de los jefes de la Policía Federal. Sabían su tarea. Apenas terminara la ocupación policiaca de la plancha, los trabajadores de limpia del gobierno capitalino tenían que recoger la basura. Eso de ser el afanador de la República lastima la investidura del jefe de Gobierno.

Como El Canelo Álvarez, la figura de Miguel Ángel Mancera se ha desinflado. No es lo mismo ser apapachado por el reflector que enfrentarse en el ring a los verdaderos golpes. Mancera no tiene equipo de gobierno y lo que tiene a su alrededor no le ha resultado confiable. Sus dos muletas, la de Gobierno y la de Seguridad, le han provocado más problemas que soluciones. El jefe de Gobierno vivió prácticamente un mes a salto de mata, sin despachar en sus oficinas, y extraviado en el orden de sus decisiones. Ahora ya puede entrar a su oficina. ¿Para qué? Su estilo de gobierno y su gabinete llegaron al límite.


tolvanera06@yahoo.com.mx

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Fecha de publicación: 16 septiembre 2013